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—REVISTA DIGITAL—

FLOR DE MI VIDA

Esposa mía, cuanto agradezco al Señor tu sagrado ósculo, tu mirar atento y tu hacer amoroso.

Contigo he aprendido a mirar con humildad la forma, a sabiendas de que el corazón guarda la real belleza.

A tu llegada comencé a ser Hombre; a vivir la dicha y el pesar de aquel que abandona el Jazmín de la infancia por la Rosa de la madurez.

En tus defectos comprendí la virtud del Amor y en tus virtudes la inspiración de Vivir.

Contigo renazco a la Vita Nova.

Por: G Arturo Silva R