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—REVISTA DIGITAL—

ENTRE LA PRISA Y EL TIEMPO

Que se queden con la prisa. Yo me quedo con la vida.

El mundo vive en una carrera perpetua: obsesionado con contar minutos, programar alarmas, llenar agendas y correr contra un calendario que nunca parece detenerse.

Pero hace poco entendí algo fundamental: una cosa es tener el objeto que mide la existencia, y otra muy distinta es habitarla con sentido.

Tuyo es el reloj, la urgencia y la estructura.
Mío es el tiempo.

Mío es este espacio sagrado donde decido detenerme, respirar, contemplar, amar sin prisa y habitar plenamente el presente.

El tic tac mecánico solo cuenta los segundos que se escapan sin retorno, pero el alma es la única que guarda y atesora los instantes que verdaderamente se viven.

Nos enseñaron a medir la productividad por el cansancio, pero la verdad es que no fuimos hechos para ser esclavos del itinerario, sino dueños de nuestros instantes.

La prisa es casi siempre una ilusión ajena que compramos por inercia; el presente, en cambio, es la única certeza que nos pertenece.

Hoy decido bajar la velocidad, mirar a los ojos, escuchar el viento, paladear el café y regalarme el lujo de estar aquí y ahora.

Suelta la prisa ajena. Reclama tu propio ritmo.

Que la vida no se te pase mientras intentas llegar a tiempo a ningún lugar.

¿Y tú, estás viviendo tu tiempo o solo mirando el reloj?

Por: Conejo Blanco