¡Oh vanidosa forma!
que te engalardonas con finas sedas y presuntuosas joyas;
¿tanto temes tu naturaleza?
¿por qué haces mentira de la vestimenta?

¿tan pobre es tu desnudez?
Tú que afanas tus grandezas
en el tegumento de la forma,
y crees que mientras mayor la horma
más valioso el idilio…
¿No sabéis que la piel arcilla es?
¿Acaso no es que el más misero gusano tiene poder de a la piel polvo volver?
¿Por qué afanarte en la apariencia si el interior es el único camino a la belleza?

Al varón he de recordar;
si algo buscas honrar
que no sea la fuerza muscular sino la de Voluntad,
y a la dama, ¡oh femineidad!,
no busques saciedad en tu sensualidad
sino en tu naturalidad, que es Amor.
Por: G Arturo Silva R


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