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—REVISTA DIGITAL—

QUERIDA LIESERL:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que la ciencia hasta ahora no ha encontrado una explicación formal.

Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las demás, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no ha sido identificado por nosotros.

Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo, olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas:
El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe.

El Amor es Gravitación, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras.

El Amor es Potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo.

El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere.
El amor es Dios, y Dios es Amor.
Si en lugar de E = mc^2 aceptamos que la energía para sanar el mundo se puede obtener a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, admitiremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida.

Lamento profundamente no haber sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida.

Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre, Albert Einstein.

-Pseudepigrafía Moderna-

Por: Conejo Blanco