Una gota seguida de otra van rodando en un rostro, sollozó profundo seguido de un lamento..
Mis ojos lo han visto, mis hermanos están sufriendo.
Cómo ignorar su lamento, tan profundo?
Corazón constcripto
Conexión invisible se extiende.
Cómo haz dejado en el olvido quien eres?
Dios no es tu enemigo.
Enojo y dolor danzan allí, resentimiento antiguo dolente y deformador es que te ah atado..
Tu, en ti, contra ti, vence, vence hermano a ti mismo.
Con paciencia tras la mirada al espejo, descubriendote hasta el hueso, busca tu voluntad, átala a lo divino, a Dios.
Porque no somos nada, sino con él.
He allí la tenue luz, la salida del laberinto de dolor.
Miro la lágrima caer, mis brazos te envuelven porque el amor, siempre será la medicina a todo mal.
Por Moksha Figueroa


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