AEN1.COM

—REVISTA DIGITAL—

EL COLECCIONISMO DE BICICLETAS:

   ¿Quién de niño no tuvo en la familia una bicicleta? ¿Quién no se cayó aprendiendo a pedalear sin las llantitas de seguridad? ¿Y quién no tuvo que cortar el pantalón cuando se nos atoraba con la Estrella de los pedales? (La solución era fácil, solo teníamos que dar marcha atrás con la bici en el aire y salía el pantalón, pero mamá nunca lo supo y el cortar el pantalón era su única solución).

   No siempre llegábamos a tener la bici que soñábamos, llantas nuevas, frenos de puño, cross para rampear o hacer acrobacias peligrosas como las hacían los profesionales en la TV.

   Fui afortunado al recibir mi primera bici a los 5, una chapulín de vagabundo que frenaba para atrás, estrella pequeña, asiento con recargadera de tubo volante largo tipo chopper y la llanta delantera más pequeña que la trasera, el mundo era mío.

   El aire en la cara, la fuerza en tus piernas el control en tus manos e inevitablemente…. el primer santo trancazo recibido por no esquivar la piedrota que no vi por la emoción de pedalear sin límite.

   Después vinieron más experiencias como querer frenar patinando o esquivar obstáculos inesperados seguidos de caídas raspones y uno que otra lágrima que se te salía al recibir tales golpes de la vida.

   Paso el tiempo y nos robaron las bicicletas, algo lamentable traumático, pero no pasó mucho tiempo para que papá me regalara otra, esta vez nueva y toda negra con todos sus accesorios que me emocionó tanto al conocer su nombre, si había recibido una Magistronic, una hermosa bici cross, que era para mí el corcel negro de mis aventuras y acrobacias, así que un día entre todos mis amigos y yo fuimos al parque, hicimos la rampa más alta y peligrosa de todos los tiempos, saltaríamos una altura que llegaría a opacar al mismísimo evil canníbal en sus mejores momentos, si ahí estaba yo, llegó mi turno y arranque, era mi momento, todos me miraban y gritaban mi nombre, por un momento pude sentir como la bicicleta éramos uno solo en aquel instante y entonces sucedió…..me rompí todo lo que se llama alma! No lo podía asimilar, ¿que había salido mal? ¿En qué demonios falle? Era mi momento, mi triunfó, mi cara y mis manos hechos talco.

   Después de retirarme de la acrobacia, la bici paso a segundo, tercer y cuarto termino en mi vida, se sustituye por transporte urbano y después mi auto.

   Lamentablemente no conservo esa reliquia que ahora son tan valoradas por los grandes coleccionistas de bicicletas dentro de las cuales existen desde triciclos marca apache, patín del diablo marca apache (también tuve uno aunque que creo que hoy les dicen scooters)   bicis BMX, vagabundo, Magistroni, chapulín etc.etc.etc. muy cotizadas y en perfecto estado son piezas dignas de museo y muchos cuidados.

   Por eso es hermoso tener una bicicleta y apreciar está chulada que te enseñará a qué solo con el poder de tu cuerpo y la destreza al manejar podrías llegar hasta la mismísima Patagonia si es que te lo propones, práctica este deporte porque es de lo mejor para tu salud.

   ATTE

El Rucochavo

De Colecciotitlan

P.D. claro que no olvidaré mencionar dos clásicos que son la bici de Montaña y la de panadero, unas verdaderas joyas.