¿Alguna vez te has preguntado por qué no puedes dejar la mano de tu pareja en el cine, o por qué te sientes más apegado a tu almohada que a tu abuelita? Pues prepárate, porque hoy te describo un recorrido por los tipos de apegos sí, esos que te hacen reír, llorar y, a veces, querer esconderte debajo de la cama.
1. El Apegado “Soy tu sombra” (o Ansioso-ambivalente)
¿Conoces a esa persona que te llama 10 veces en una hora y se molesta si no contestas? Ese es el Apegado ansioso-ambivalente. Tiene miedo a perderte, pero también a que te aburras de él. Es como ese perrito que te sigue a todos lados, incluso al baño. La vida con este tipo de apego es un tira y afloja: te ama mucho, pero también te pide que le demuestres que no vas a desaparecer en la próxima tormenta.
En resumen: Necesita más atención que un gato en un día soleado. La solución: un poco de independencia para ambos, y un buen recordatorio de que a veces, un “desaparecer” no es el fin del mundo.
2. El “Deja que te abrace… o te ahogue” (o Apegado evitativo)
¿Eres de los que prefieren un abrazo de 5 segundos y luego un espacio de 5 kilómetros? Entonces, este es tu tipo de apego. Te gusta la “independencia” pero también quieres amor… en dosis pequeñas. Eres como el cactus: te defiendes con espinas, pero cuando alguien logra entrar, ¡zas! Te vuelves un dulce, mas dulce que una manzana encarmelada.
En resumen: Te encanta tu libertad, pero también disfrutas de un buen abrazo. La clave aquí es aprender a confiar en que no te van a dejar en visto eternamente y si lo hacen, “ahí no es amig@”
3. El “¿Por qué no puedo dejarte?” (o Apegado seguro)
Este es el tipo de apego que todos queremos tener… pero pocos admiten tener. Es ese que te hace sentir cómodo, confiado, y con ganas de decir “sí, quiero” sin tener que buscar en Google “cómo dejar de ser un gato asustadizo en el amor”. Es como tener un amigo que también es tu pareja, pero sin el drama de las telenovelas.
En resumen: Confías, te sientes seguro y disfrutas del amor sin miedo al que dirán. ¡Bravo por ti! Solo recuerda que no todo en la vida es estabilidad, también hay aventura.
4. El “¿Y si te vas?” (o Apegado desorganizado)
Este es un cóctel explosivo: quieres amor, pero también miedo a perderlo. Es como querer un pastel y a la vez temer que te empachará. Este tipo de apego puede hacerte actuar como una montaña rusa emocional y no precisamente la más divertida. Es como una “bipolaridad” amorosa
En resumen: La inseguridad manda, y a veces, te conviertes en un detective de tu propia relación. La recomendación: aprender a confiar y a amarte tú primero, que el amor no es un juego de azar.
¿Y tú, con qué tipo de apego te identificas?
No importa si te ríes de ti mismo o si te reconoces en alguna de estas categorías; lo importante es que entender nuestros apegos nos ayuda a crear relaciones más sanas ( siempre y cuando no controlen al 100% tu vida) , sobre todo, más divertidas. Porque, al final del día, todos buscamos ese amor que nos haga reír, llorar y, sobre todo, sentirnos vivos.
Recuerda: ¡el amor y el apego son como un buen chiste! Mejor si se comparten, se entienden y se disfrutan con una sonrisa en la cara.
Por: Psi. Romano Sergio

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