Oh dulce canto del ave,
canto que penetra mi corazón,
Dejando latir el silencio en la contemplación.
Miro la luz que se mueve al compás del tiempo.
El va y ven de otros en su sueño. Mientras canta la dulce ave.
Respiro y me dejó llevar a mi profundidad, en mi interior a ojos cerrados, confiada.
He allí el silencio.
Nada es y todo, uno y infinito he allí mi suspiro.
Se expande lento, fuerte, dulce el amor un universo…
Oh amado Señor, eres la vida y mi latir, encontrarte en un suspiro, en el latido éxtasis mismo.
Que haz hecho de mi?
Que me embriago en ti y me pierdo.
Ya nada parece importar.
Abro mis ojos, solo queda tu recuerdo marcado en mi alma. Ya no logro estar sin ti…
Escucho el dulce canto del ave…
Por Moksha Figueroa


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