El descubrimiento más grande ha sido el amor.
No fue nada fácil descubrirlo y conquistarlo, más poco a poco se va creando más fuerte, más intenso.
Al principio que inocente, no comprendía claramente como vivirlo, solo mi pequeñito corazón, como un capullo diminuto, sentía, como el dulce calor del sol, solo sentía, ese amor de mis padres y más seres, que delicados cuidados me otorgaban, cuánto amor sentía…y simplemente me dejaba amar.
Así transcurrieron algunos años sintiendo como llegaba a mi y buscando responder del mismo amor, más en el cuerpo y la mente cuando va uno creciendo llega un momento de entrar en un laberinto.
Todo parece revuelto y parece todo uno, las ansias, los miedos, arrebatos, las necesidades, los celos, cuanta cosa entro en ese capullo, y este busca abrirse a toda costa…
Y allí se que se nublo todo, porque el deseo alejo lo real.
Fue asi que ví que hay cosas efímeras, que como neblina solo nos cegan y nos dejan perdidos sin ver más allá.
Cuánto tiempo en esa lucha, cuánto andar en este laberinto…
He visto a tantos que no salen de alli, muchos se han perdido. También he visto a otros tantos a quienes quieres llevar contigo buscando salida y que tristeza ver qué no todos allí quieren salir.
Mire pues, que tenía que alimentar mi corazón, pues este con las tristezas parecía que se secaban los petalitos de esta florecilla.
Y descubrí que otros florecillas en este gran prado de vida también estaban allí. No era sola. Otros seres buscando vivir…
O la amistad que regalo nos da. No se trata de pedir, no… Solo el compartir y ayudarse con cariño a ser cada día mejores…
Por qué dejen decir que también aquí fue difícil saber reconocer.
Después llegó el amor mostrándose puro más sin saber reconocerle por la cegara se alejo…así fueron años parecía que está florecilla navegaba ya en las aguas y que la barca no tenia rumbo.
De momento sentía que era amor y otra vez mi desilusión…
Deje pues de buscar y por fin mire en mi.
Allí te encontré tu eres mi primer amor, tu quien me ha dado la vida.
No te conocía solo alguna vez escuche de ti.
Pero que va a saber una florecilla diminuta de la creación?.
Más mirando en mi interior encontré la salida del laberinto que tenía atrapada está almita…o que grande fué mirarte solo luz, luz embriagante, luz que crea, luz que se emana de si misma…
Dios.
Desde aquel día mire más claramente y llegaste para permanecer en mi vida. Que simple es amar y al mismo tiempo se requiere valentía.
Pues abrir el corazón es dejar vulnerable…
Más el amor mismo se volvió escudo contra todo daño.
Claro me tuve que esforzar por no caer el el antiguo laberinto…
Dónde siguen acechando todos aquellos males que turban la visión…
Los celos, el amor propio, la avaricia, el rencor, la ira y no sé cuántos más…siempre atentos a devorarnos de nuevo.
Esa es la gran lucha.
Pero manteniéndose esa florecilla resguardada de aquellos males …
Florece uno en el jardín más bello y toda dicha penetra las almas..
El tesoro más grande es el amor. Un amor consiente entregado que sabe, pues conoce del perdón , sabe de la paciencia, de la entrega y nada, nada pide a cambio.
Guarda en ti este amor y lucha por vivir en el.
Por: Moksha Figueroa


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