Corría el año de 2004 y todo era paz y armonía en un pequeño pueblo de Colorado en los Estados Unidos, un hombre llamado Marvin Gymeyer agobiado por su situación económica y temiendo perderlo todo, optó por una decisión que lo llevaría al borde y contra todo.
Resulta que este ex militar soñó con un retiro en un pueblo hermoso y levantar un negocio de silenciadores para autos que lo acompañaría ya el resto de su vida sola, perooo, no contaba con que todo iría para mal en ese sueño que fue truncado rápidamente en poco tiempo.
Con su dinero que había ganado anteriormente y con la fortuna de poder comprar un terreno el cuál empezó a trabajar, este hombre se sacudió el día que le comunicaron que junto a su propiedad se instalaría una cementera la cuál que restringiría el acceso libre a su mismísima propiedad y por lo tanto el acceso a sus clientes para su negocio.
La empresa acordó pagarle por su terreno cosa que a él le dolió, pero acepto de la mejor manera, pero el trato lo echó para atrás al enterarse del impacto brutal que tendría al ambiente y a la población esa fábrica.
Solo le quedó aguantar ante la eminente construcción e inauguración de la misma.

Ya que no tenía acceso a su tienda optó por fabricar una entrada el mismo y compro una máquina pesada en buen precio que le serviría en esa construcción, pero no solo eso, el ayuntamiento lo multo por no tener una red de drenaje que le costaría una fortuna porque el permiso de la obra tendría que pasar por debajo de la fábrica ya que el mismo ayuntamiento se negó a hacerlo, aunque era su deber.
Sus esperanzas se fueron para atrás cuando le negaron los permisos y saber que no solo le pedían mucho dinero por el camino que intentaría hacer si no que también le destruirían su patrimonio que tanto le había costado formar.
Sin más ni más optó por vender su terreno a otros interesados por la cantidad de 400 mil dólares con la condición que le dejaran quedarse un tiempo más y prepararse para el desalojo.
Ese tiempo lo aprovecharía para empezar un plan y grabarse haciéndolo para dejar testimonio de lo que lo habían empujado a realizar.
Por las noches trabajaba en su máquina pesada que había comprado y la modifico de tal manera que lo convirtió en un búnker móvil a base de «concreto» armas, cámaras (las cuales tenían sistema de auto limpieza para grabar todo) y se dispuso a utilizarlo en contra de sus peores enemigos.

El 4 de junio día de los eventos, prendió su máquina y empezó a avanzar y visitar de mala forma a los que en su lista no se imaginaron nunca lo que les tenía preparado.
Con el killdozer (como fue conocido luego) que había fabricado el sin ayuda de nadie se dirigió al ayuntamiento para con este desbaratar como papel las fachadas y calles las cuales tanto había querido y le dieron la espalda.
Sin embargo, no hirió a ninguna persona, aunque contaba con armas de grueso calibre, un vecino trato de detenerlo con un vehículo también pesado, pero fue en inútil, el killdozer lo hizo a un lado como si de un juguete se tratara.

Finalmente, y ante un atasco del cual ya no pudo avanzar más, Marvin se quitó la vida de un disparo no sin antes destruir parte del pueblo y de lo que tenía planeado en su lista negra.
El sheriff del pueblo se desesperó tanto al ver la destrucción y el aparato aterrador que pidió la ayuda de un helicóptero apache que simplemente no alcanzo a llegar para auxiliarlos.
Es increíble como el sistema arroja al límite a algunas personas que lo único que buscan es seguir con su vida y ser útiles a la sociedad.
ATTE
El Rucochavo
De Colecciotitlan
P. D. Considerado como un antihéroe por muchos, no cabe duda que el tiempo que duró el ataque fue un infierno que dejo huella en aquel pueblo tranquilo que dejo varios edificios destruidos de todos los que habían dañado a Marvin incluyendo el ayuntamiento con un costo de 7 millones de dólares.



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