Serie de entrevistas, introducción
¿Qué es extraño y qué es normal?
Frente a esta pregunta, pienso en un título de libro que me gusta: Apocalípticos e integrados, de Umberto Eco. Sé que las cosas no son tan simples, no es blanco y negro, pero de esta manera parto expresando que me gustan el cambio y la revolución, apocalipsis no significa fin catastrófico sino transformación, y la diferencia, lo otro, es la semilla del cambio. A veces parece doler pero, al final, el cambio siempre es crecimiento, implacablemente. Por esto es que me aproximo a la diferencia con humildad, respeto y la mente abierta.
Entonces, si lo apocalíptico es la diferencia que transforma, y lo integrado es la tendencia a asimilarse, ¿te parece si por el momento asumimos que lo normal es lo aceptado y lo extraño es lo difícilmente aceptado o de plano rechazado? No obstante, hagamos el trato de nunca simplificar, ¿ok?
Mas oh, interesante paradoja, parece que lo extraño hoy tiene un valor alto -parece, parece…-. Pensemos en la aspiración que tienen las llamadas celebridades -y, por ende, la mayoría del público- a ser “únicas y diferentes”, a llamar la atención. Tal vez Salvador Dalí fue el iniciador de la práctica de escenificar la excentricidad, de teatralizar la identidad exagerando y escandalizando, llenándose de adornos estridentes y actuando como si fuera un ídolo.
La sociedad se fue volviendo adicta a cierto tipo de novedad mediática y, durante el último siglo, han desfilado los Elvis Presley, Los locos Adams, las ruidosas estrellas de rock, Michael Jackson, Lady Gaga, Bad Bunny… Todos han querido llamar la atención y, en apariencia, declarar algo mediante excesos y rarezas, pero ¿son realmente diferentes en un mundo que parece adorar la extrañeza? ¿Escenificar la excentricidad desde el poder y el espectáculo comercial es realmente ser diferente?
No es esta supuesta diferencia la que me interesa, entonces. Si lo verdaderamente extraño es lo no aceptado, entonces es incómodo y sorpresivo, no algo que provoque adoración. El asunto con las celebridades y modas que celebran la extrañeza, me parece, es que en el fondo no cambian lo importante, lo hacen desde una postura -imposición- a la que todos ya estamos demasiado acostumbrados en esta sociedad: el egocentrismo, el consumo, el poder, el dinero, la fama, todo es lo mismo, sólo es maquillaje, “la misma gata pero revolcada”, el mismo maniquí pero con otros colores.
Pensemos en una ciudad. Normalmente lo más “bonito”, lo turístico, lo más costoso, la cultura académica -museos, bibliotecas, universidades, exposiciones de “arte”, etc.-, el lujo y parte la élite habitan el centro de la ciudad y, conforme nos vamos alejando, las calles dejan de estar cuidadas y hay más inseguridad -estoy generalizando, sé que hay zonas de élite lejos del centro geográfico, pero permítaseme terminar la metáfora…-, así hasta llegar a los cinturones de miseria en los bordes urbanos donde se esconde la miseria; también las fronteras suelen estar designadas para los inmigrantes, a quienes no se les deja entrar del todo. En la antigüedad, los foráneos eran “bárbaros, salvajes, menos”, y es innegable que hoy existe todavía un gran rechazo a los inmigrantes de países pobres y que no tienen la piel clara -la globalización también tiene sus centros-. El centro reacciona ante lo nuevo, lo que viene de fuera. La revolución y los reaccionarios.
No aceptado, incómodo, excéntrico -fuera del centro-: ¿quiénes son los seres extraños?
Esta serie de entrevistas tiene la intención de arrojar luz sobre las personas que, por su forma de ser -experimentar, percibir, pensar, sentir, expresar, actuar-, alguna diferencia física o mental sobresaliente -a propósito evito las palabras condición, enfermedad y trastorno-, su oficio o profesión, su posición socioeconómica, etc., son rechazadas o negadas por las mayorías o por los centros de poder. Evitaré, pues, a aquellas personas que sólo escenifican la extrañeza para recibir reconocimiento, pero que realmente reproducen -como las redes sociales en la mayoría de los casos- el consumismo y la apariencia -Salvador Dalí, divo-.
Finalmente quiero expresar que este es un espacio abierto en todos los sentidos. Espero que nos discutan, rebatan, critiquen, argumenten, provoquen, propongan. Por el momento se me ocurre que entrevistaré a rechazados, revoltosos y revolucionarios, anticonsumistas, especiales, artistas, locos -sin juicio-, guerrilleros, “pobres”, inmigrantes, altruistas, compasivos y amorosos, vagabundos, narcomenudistas, prostitutas… El asunto es que esté en el borde de lo aceptado, en el escándalo y la negación. Tampoco voy a negar que mi ser extraño favorito, el que considero verdaderamente revolucionario -truly punk-, es el que vive en el amor, la compasión y la consciencia, no en el consumismo.
¿Estás de acuerdo con mi perspectiva de lo extraño? ¿A quién te gustaría que entrevistara? ¿Quieres que te entreviste? Aquí abajo hay espacio para comentarios, pero también mi whats es 2213222680 y mi correo juanmendoza.gfs@gmail.com.
¡Saludos llenos de amor!
Por: Juan Mendoza



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