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—REVISTA DIGITAL—

JOSÉ GUADALUPE POSADA

José Guadalupe Posada nace en Aguascalientes en 1852.


Poseedor de un talento natural para el grabado y a sus dieciséis años se le permite de
parte de su padre entrar a trabajar a un taller de grabado y es ahí en donde aprende todos
los métodos del arte litográfico al mismo tiempo descubren en él, el don del
caricaturismo, de tal manera que no tardó en incursionar en el mundo del periodismo
siendo impulsado por su mentor, así su participación en uno de los periódicos de su época
EL JICOTE” cuando Guadalupe contaba con tan solo diecinueve años, de igual manera
incursiona como maestro en la enseñanza de litografía en León Guanajuato fue profesor
durante cinco años compartiendo esta profesión con la que a él más le gustaba la
litografía comercial.


Más adelante José Guadalupe se traslada a la ciudad de México en donde inmediatamente
encuentra ofertas de trabado en diferentes empresas editoriales una de ellas por demás
sobresaliente es la de Irineo Paz padre del reconocido escritor y poeta Octavio Paz,
elaborando ahí innumerables grabados para reconocidos periódicos.


José Guadalupe Posada y la catrina
Como caricaturista Posada le informaba al pueblo de los diversos sucesos de la vida diaria,
ilustraba acontecimientos de índole popular, como hechos políticos, crímenes, accidentes
hasta llegar al pronóstico del fin del mundo.


Su creatividad e ingenio le dieron la elaboración de un vasto número de claveras y
esqueletos por medio de los cuales él hacía su crítica social de México a finales del siglo
XIX y principios del siglo XX.


Sin duda José Guadalupe Posada influyó en el arte mexicano para las generaciones
posteriores a la suya así mismo por su creación en innumerables calaveras alcanzando
fama mundial, pero, ojo; el nombre de la catrina se lo debemos a Diego Rivera ya que
Posada le llamaba a su calavera “La garbancera” y a su muerte es decir a la muerte de
Guadalupe Posada se convirtió en la imagen icónica del “día de muertos”.


La muerte de José Guadalupe Posada

De acuerdo con el historiador Agustín Sánchez González y escritor de la revista relatos e
historias en México, el 20 de enero sucumbe nuestro gran grabador, caricaturista y
publicista.


Murió Posada, don Lupe como muchos le llamaban al parecer por causa del alcoholismo
en una vecindad marginada en el barrio de Tepito y fue a parar a una fosa común sin
alguna persona que reclamara su cadáver y así terminó rodeado de calaveras o tal vez
entre garbanceras y catrinas.

Por: Alfonso Macías Cedeño