AEN1.COM

—REVISTA DIGITAL—

LA FLOR DEL HOMBRE

La esposa es una flor que debe aprenderse a acariciar sin tocarla.
Una flor cuya fragancia debe exaltarnos y no embriagarnos.


Una flor que se riega con las gotas destiladas del amor y no con el negro desperdicio de la pasión.

Mas debe valer al hombre aprender a unir su alma a la de la de su esposa que su carne y sus penas.

Donde florece el amor no entra la muerte.

Por: G Arturo Silva R